miércoles, 11 de febrero de 2009

No me des tregua


No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre,
que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil,
no seas caricia ni guante;
tálame como un sílex, desespérame.
Julio Cortázar.

martes, 10 de febrero de 2009

Guatemala




Lo primero que me sorprendió es la poca simpatía que muestra la gente con los turistas (o al menos conmigo). Desde los papeles y los requisitos en la Embajada de Guatemala en Lima, hasta que entrando a migración, parece que el sistema no reconocía mi visa (que sólo es una estampilla con sellos en el pasaporte) y me mandaron a que me dieran el visto bueno. Un señor ahí con un ojo vizco me preguntó cuánto dinero traía, me pidió mi tarjeta de crédito, me preguntó qué conocería y en fin, me hizo un interrogatorio pormenorizado. De ahí volví con la señorita con un papel con la lista de visas otorgadas en el mundo (entiendo yo) que ni devolvió las gracias. Lo segundo que me sorprendió es que a pesar de tanta rigidez, al salir con mis maletas nadie las revisó, no hubo ni luz verde ni luz roja, ni nada, paso libre para salir a la calle. Ana está igualita, con el cabello más oscuro al natural porque ya no se ha hecho rayitos. Nos subimos con mis maletotas vacías a su auto, que es una camioneta muy chiquita, compacta, apenas cabimos. La ciudad se veía poco poblada, no vi mucha gente en las calles, ni cuando estuvimos en el centro, no sé dónde están los ocho millones de habitantes que andan supuestamente en esta ciudad. Llegamos como ya dije al restaurante Hacienda Real (ver entrada anterior), pasamos al súper y a su depa. Me sorprendió encontrar a Ana en el discurso de que el tiempo se le ha pasado ya, con lo joven, guapa e inteligente que es, eso me apenó mucho. El viernes ella trabajó todo el día, regresó a almorzar, hizo tallarines en salsa roja muy sencillos y ricos que tomamos con vinito. En la noche fuimos a un barecito que le queda a dos calles de su casa, ahí tomamos varias cervezas. Ese día sí hacía mucho frío, pero como el barecito estaba muy chiquito y con mucha gente se sentía cálido ahí. Lo malo fue que salimos con el olor del cigarrillo impregnado por todas partes. Al día siguiente, el sábado Ana tenía clase de inglés muy temprano, la esperé para irnos al centro. El centro de Guatemala no es muy bonito, pero tiene su gracia. Tiene unos portales pero no de arco, la catedral y en general todas las iglesias que vi en el viaje no son muy nutridas por dentro, sino muy sencillas, con retablos muy simples. No hay restaurantes, ni cafecitos ahí, sólo tiendas y muy poca gente. Así que caminamos un rato con un clima entre nublado y con rayitos de sol tímidos y nos fuimos al mercado que está unas calles más allá. Ahí habían miles de cosas lindas, telas, cajas, baúles, manteles, billeteras, en fin, todo lo de tela me parece precioso. Hay que regatear siempre y es un problema porque no hay noción en los precios que te dicen. Aún así, aunque luego Ana me dijo que me dejaron algunas cosas caras yo comparé con Lima y me pareció barato o similar. De ahí fuimos a un centro cultural, la Casa Cervantes. Es bonita, una casa antigua con su cafecito, pero de cultural no tenía más que una pequeña tienda poco nutrida. Pero ahí nos comimos un sándwich y una cerveza y conversamos de nuestros planes, le dije a Ana que no podía rendirse así, que tenía mucho potencial desperdiciado al que no le estaba sacando provecho. Ahí conversando me pareció por ejemplo que si quiere estudiar el Colmex sigue siendo una buena opción, pero ella dice que ese fue su sueño antes pero ya no, así que igual le sugerí que pensara en un doctorado en literatura comparada, ella tiene la formación en literatura y además sabe muchos idiomas casi a la perfección, lo cual es vital. Ojalá se anime, le conté también de mis planes de seguir estudiando. De ahí pasamos el Museo del Ferrocarril, me gustó mucho y me pareció una gran idea. Están ahí los vagones, puedes entrar y salir, subir y bajar, es divertido, varios conservan su moviliario original. Sólo los de primera clase todavía no están abiertos al público pero se les podía ver por las ventanas. Pasamos de ahí al cine, queríamos ver la película de Ensayo sobre la ceguera, pero sólo la daban a las 10pm, así que vimos Siete almas. No estuvo mal, pero tampoco estuvo del todo bien, tiene cosas un poco inverosímiles, todo es sufrir y sufrir, pero sí mantiene la atención. En el cine compramos porquerías (canchita y nachos) pero no estaban buenos y los nachos venían con una salsa de tomate y una salsa de queso feas y no eran frescos sino embolsados. No comí casi nada. De ahí nos regresamos a la casa a charlar y ver pelis un rato, pero se veía muy mal el cable. El domingo nos fuimos temprano a la Antigua (eso quiere decir 10:30am), pasamos por unas amigas de Ana, Rosana y Marcela, una es italiana y la otra guatemalteca, así que ella hizo de mi guía. Nos tomó com una hora llegar a la Antigua, estacionamos el auto y ahí nos encontramos con el Embajador de Suiza en Guatemala que nos acompañó en el paseo, nos fuimos caminando por la plaza, fuimos a la catedral, a la nueva y a la antigua, al arco, a la pileta y ahí las chicas se cansaron, había un súper solazo, así que entramos en un restaurante que se llama Fridas y tomamos algo con guacamole. Pero ya no pudimos seguir porque Ana tenía el almuerzo de despedida de una amiga del trabajo que se vuelve a Italia. Hubo de entrada comida árabe (no sé por qué), de ahí sopa de elote y de ahí yo comí solo verduras porque había pollo frito que no como. Había vino tinto y blanco, me dieron a probar martini que no me gustó para nada (me pareció muy dulce) y la conversación fue amena entre todos pero luego se hicieron grupos más pequeños y además todos hablaban italiano y yo no entendía del todo. Había un señor cubano que tocaba en vivo, muy bonito así que bailamos una salsa, pero de ahí como vi que tenían para rato, ya eran las 4:00 de la tarde, me fui a ver la Iglesia de la Merced y los mercaditos que habían por ahí a los que no habíamos llegado en el paseo. Regresé y seguían ahí y nos quedamos hasta las 7:00 que ya insistí un poco porque no me sentía del todo cómoda. Salí a hacer fotos a la playa de noche y a la luna que estaba llena, pero me costó porque no encontraba la función para eso. Al volver, un amigo de los presentes empezó el eterno debate de si el pisco es peruano o chileno, porque había una chica chilena también en el grupo, novia de un profesor del instituto italiano, Francesco, que vive con Ana. Pero fue muy confrontatitvo y no me sentí cómoda, auque él también decía como yo que el pisco, claro, es peruano. Nos fuimos y como ni Ana ni yo habíamos comido bien, aunque el almuerzo fue muy caro, ella pidió una pizza. Estuvimos viendo tele y conversando. En la Antigua también vi que habían varios tours que se podían hacer pero como mucha gente no se siente cómoda en la ciudad y le tiene mucho miedo entonces creo que por eso Ana no planeó algo más, además de que tenía este compromiso. Sí me sentí un poco fuera de lugar pero ya luego lo conversamos y nos entendimos. Cada quien tiene su manera de entender lo que es recibir a alguien de visita y por último a mí me importa mucho más Ana que la ciudad en sí misma. De todos modos creo que ciertas resistencias de clase y otra índole hacen que Ana no se conecte con la ciudad y se sienta también poco contenta ahí. Por eso yo tampoco tuve mucha opción de conocer más porque ella no podía orientarme para hacerlo sola y le daba miedo que lo hiciera de todos modos. El lunes en la mañana Ana no fue al gimnasio porque había tomado mucho el domingo y no se levantó, pero se fue a trabajar igual y yo me quedé poniéndome al día en mails. Fuimos a almorzar en un restaurante que se llama Casa Chapina, comí unos tamales con una hierbita muy rica (me gustaron más que los mexicanos) que se llaman tamal de chipilines, y queso fundido porque todo el resto tenía carne o encurtidos y yo no como ninguna de las dos cosas. Me llamó la atención de que las tortillas que te ponen para acompañar la comida son bien gorditas (como las gorditas). Y también que a todo lo acompañan con una salsita de tomate roja, que estaba rica. Quedamos con Ana que ella iría a su clase de francés, de ahí un rato a la despedida de soltera de su amiga y regresaría para ir a tomarnos unas cervezas como previos de la despedida. Así que nos fuimos al Bar Esperanto (que fue el mismo al que fuimos antes, pero no recordaba su nombre) y estuvimos haciendo planes para seguir estudios y para que Ana me visite en México. Hoy Ana tuvo que ir a trabajar temprano, me quedé trabajando también un rato. Almorzamos en una cafetería llamada San Jorge (que es el equivalente de San Antonio, pero no tiene tanta variedad de sándwiches), lamentablemente no había tamalitos ahí y ya no pude comer más, Analú me había recomendado unos llamados chuchitos también. Será ocasión para regresar, así como par ir a ver los volcanes. De ahí me llevó al aeropuerto, como en Lima no dejan entrar, pero en este caso nisiquiera hay un área donde todos pueden acceder, así que nos despedimos ahí no más en la puerta, con la promesa de vernos pronto, de estar en comunicación y de apoyarnos mutuamente en el aburrido proceso de postular para estudiar en EU. Besitos y besitos para Ana, brujita linda, miau, miau.

viernes, 6 de febrero de 2009

De Ñaña a Guatemala


El lunes estuve trabajando en casa, acabando el boletín, pero también me di tiempo para ir por el ISBN a la biblioteca nacional. Tenía varias cosas que adelantar antes de irme a Ñaña de relatora de un evento. El martes tenía la reunión con las chicas del seminario de escritura, fui un rato, no éramos tantas pero la pasamos bien. El miércoles tenía una reunión previa con el equipo de Astraea, quienes organizaban el evento, y de ahí fui a ver a Inés y Danilo para despedirnos. Fuimos a un lugar de pizzas en la Av. Ejército, se llamaba Maverick y me gustó mucho, comimos empanadas y pan al ajo con cervecita. El jueves en la mañana acabé algunas cosas pendientes urgentes de la oficina y me fui al hotel del que partiríamos y estuve en el evento hasta el martes en la noche. La experiencia fue muy interesante y la disfruté mucho pero me dejó en un gran estrés, con un solo día para despedidas, hacer maletas, terminar encargos, tener reuniones en la oficina, antes del viaje. El martes en la noche tuve la despedida en San Felipe con Ibis, Hochi, Mara, Luz, Milagro, Tabata y el miércoles tuve reunión en la oficina temprano, alisté maletas, almorcé con mi papá y mis hermanitos, me reuní con Rodo y como Rocío estaba enferma y ya no pude verla, además de que mi mamá tenía una reunión que no pudo postergar, entonces estuvimos con Rodo por el centro, haciendo mis últimas compras, tomando cerveza y pisquito por todo el centro de Lima, hasta terminar cansadísimos y medio borrachos comprando en Metro los últimos encargos. Al día siguiente tomé el avión en la mañana. Mi abuelito estaba dormido así que sólo le di un besito de despedida. Como siempre me fui con penita pero con la certeza de regresar pronto. Además mi mamá estará fuera de Lima por varias semanas por su trabajo en este periodo y por tanto tampoco íbamos a tener tanto tiempo para compartir, pero ya luego lo podremos hacer. Igual Beli parece que irá a México por el encuentro feminista, al que yo también espero asistir. Pero de todos modos me fui con un poco la sensación de que no hice todo lo que quería y de que siempre el tiempo es insuficiente. El viaje fue largo y dormí mal todo el tiempo. Como no había comido, al llegar a Guatemala Ana me llevó a un restaurante muy bonito que se llama Hacienda Real, aunque se parecía mucho a México, el lugar, la cerámica y también la comida. Estuvimos conversando largo rato, comí un pescado a las brasas y cervecita, nos pusimos en general al día, pero la siento a ella un poco decepcionada de todo, espero que podamos hablar de eso en estos días, que tiene que cambiar su actitud para conseguir las cosas que quiere. De ahí fuimos al súper y a su depa, que está muy bonito, muy grande, en un condominio tipo Melrose pero sin piscina (y sin intriga). Vino una amiga de ella y tomamos un vino pero de ahí nos fuimos a dormir porque yo estaba muy cansada. Hoy Ana tiene que trabajar y yo haré lo mismo, pero ya el fin podremos conocer otros lugares. Así empieza el periplo hacia México, de vuelta.

lunes, 26 de enero de 2009

Otros encuentros


El lunes fui a ver a mi amiga Alejandra, a conocer su depa nuevo, el que está en las pimeras cuadras de Villarán en Miraflores. Está muy bonito y tuvimos una simpática conversación para ponernos al día de nuestras vidas. El martes hubo un taller de identidad en runa en la noche por lo que pude definir mejor la temática a seguir trabajando sobre género para reforzar algunos puntos. El miércoles fui al centro, aproveché de ir a la librería de July, la cual me gustó mucho, pasé por la galería Santo Domingo para comprar los encargos que me habían hecho, luego me encontré con Rodo y fuimos a comprar las pinturas para mi libro, hay una parte que tengo que pintar a mano. El jueves pude ver a Mikaela un momento y de ahí a mis amigas del colegio, Paty, Luz y Milagro. Sólo que como la reunión anterior todas llevamos cámara ahora todas la olvidamos, sólo tomamos una foto con el celu de Luz que aún no nos ha mandado. El viernes me encontré con Inés en la nochecita como ya es costumbre, fuimos a su casa, compramos algunas cositas para picar (pancito, queso, aceitunas, chifles, mote y choclo) y cervecita y estuvimos conversando un ratote. Inés está contenta porque tiene laptop nueva, es su nueva bebé. El sábado fue un día muy ajetreado, vino mi tía Carmen en la mañana para revisarme mis pies, luego llegó Conce, hasta ahora no nos habíamos logrado ver, de ahí fui a casa de mi papá a almorzar. Miguelito estaba enfermito y desanimado y Ximena durmió toda la tarde así que ni la pude saludar. De ahí iba a pasar por casa de Paty para su despedida pero no me alcanzó el tiempo y tuve que ir donde Rocío para ponernos de acuerdo sobre varias cosas, de ahí nos reunimos con Inés y Danilo, un rato en el café Arabica donde está trabajando Sol y luego tomamos unas cervezas en Coco de Mer, pero era muy caro. El domingo quisimos ir a desayunar con mi mamá a la playa pero como consecuencia de los arreglos que se están haciendo en la oficina eso ya no fue posible, desayunamos fruta, luego almorzamos en Pescados Capitales, que estuvo delicioso. Yo comí un ceviche capital con tres pescados: lenguado, salmón y atún, y tres cebollas: china, blanca y roja; en salcita de mariscos: guau!! Mi mamá comió pes espada con risotto de champignones, ahí sí el risotto estaba excelente pero al pescadito le faltó algo, de todos modos estuvo estupendo. Pasamos a ver a mi tío Óscar, mi prima Lesly me mostró el video de su carrera, es aspirante a joketa y el examen consiste en una carrera, el febrero es ya su debut en competencia. Estuvimos ahí viendo el concurso de la marinera norteña en Trujillo, espero el otro año ir hasta allá a verlo en directo, es muy bonito. Y de ahí regresamos a casa cansadita y yo seguí devorando Los recuerdos del porvenir.

lunes, 19 de enero de 2009

Reencuentros


Esta semana fue de intenso trabajo en Runa para terminar de hacer el plan de trabajo de este año y entregar informes en inglés del periodo pasado. Además de que tuve que hacer el Boletín Transformando de enero. El lunes fue la despedida de mi tía Martha en casa de Yuly, me gustó mucho ver a personas conocidas y queridas después de tiempo y darme cuenta de la suerte que tengo de ver a mi tía aquí y allá. El martes tuvimos un taller sobre derechos humanos en la oficina, nos explicaron los procedimientos de las detenciones, me pareció importante saber qué hacer en caso de retención indebida y qué derechos se pueden exigir que se cumplan. En la noche vi a Paty (Vera) que está de paso por Lima y a Luz, las dos amigas mías del colegio, luego llegó Milagro pero ya no la pude ver porque tuve que salir volando a hacer una entrevista a María Ysabel, como parte del trabajo en el que estoy apoyando a Rocío. El miércoles recogí mi visa para Guatemala en la mañana, finalmente, y en la noche me encontré con Mikaela, después de varios intentos fallidos de vernos y luego pasé por casa de Rocío para dejarle la grabadora pues ella haría una entrevista al día siguiente. Nos quedamos conversando un buen rato sobre la vida, el amor y los hombres (y dejamos la reunión de trabajo para otro día). El jueves pasé por el depa para renovar el contrato y saludar a la señora María Victoria, también vi a Ibis y a Boris peludo. Aproveché que iba por ahí para citar a Antonio que no lo había visto aún, estuvimos un buen rato conversando, me puso al día de todos los cambios que ha habido en su familia en los últimos meses. De ahí me llevó a casa de mi mamá. El viernes salí con Inés, fuimos a Metro por cosas para el lonchecito y lamentablemente se dio cuenta ahí de que se le había perdido su billetera, así que volvimos a su oficina, a Vivanda y nada. Terminamos en su casa tomando una cervecita Zenda con cancha y pancito con queso, aunque en un principio pensamos ir a San Felipe tuvimos que ir a cancelar su tarjeta de débito. El sábado fui temprano con Miguelito y Ximenita, para ayudar a Claudia cambiando a Miguelito que salió de la piscina, ella estaba con Ximenita en natación también. De ahí fuimos súper temprano a Punto Azul, el que queda en Benavides y me sorprendió que a las 11:30 que llegamos ya había gente comiendo ceviche (seguro de resaca). Luego llegó mi papá y mi abuelita y para cuando acabamos de almorzar, a la 1:00 y salimos, afuera había una cola como de seis familias esperando para entrar. Todo estuvo muy rico y ameritaba la espera, pero me sorprendió lo temprano que había gente. Pasé un rato por casa de mi papá estuvimos con Miguelito y Ximenita leyendo cuentos, hasta que se pusieron a ver una película embobados. Me fui a mi casa porque iba a salir a comprar, pero al final me quedé ahí leyendo. Acabé los cuentos completos de Elena Garro. El domingo íbamos a ver a mi tía Teresa para acompañarla a echar las cenizas de mi tía Dora en Cantolao pero al final prefirieron ir solos porque Andrés no se acordaba de nosotras y es que en realidad lo hemos visto muy poco. Así que nos quedamos leyendo y ordenando, almorzamos en el chifa de la espalda para no salir muy lejos. Sólo fuimos a ver un depa en la costanera pero no estaba frente al mar y de ahí pasamos por metro para canjear una lupa por puntos bonus que mi mamá estaba necesitando. En la noche llegó Tabata para que la ayude a hacer su lista de panes y conversamos un rato. Empecé a leer un libro sobre teoría de la lírica y una revista dedicada a Elena Garro. Me quedó claro que debo leer Los recuerdos del porvenir que es referencia obligada y me sentí un poco mejor por haber adelantado algo para mi investigación y para el artículo del congreso de la CIA (Congreso Internacional de Americanistas, no piensen mal).

lunes, 12 de enero de 2009

Nobleza del tiempo


Volver a trabajar no estuvo fácil, además de que también tenía varios trámites pendientes: dar el examen médico para renovar mi brevete, sacar el ISBN para mi libro, planear la presentación del mismo, sacar la visa para Guatemala. Pero seguramente hay algún planeta regente en contra porque no pude avanzar mucho al respecto. El martes ubiqué a Maggie y me dijo que encantada podía contar con su voz y su presencia para mi presentación, así que quedé en que la llamaba cuando tuviera más claro el panorama. Lamentablemente Rocío ha estado muy ocupada y un poco mal de salud y no había podido hacer la presentación, pero me pidió que la ayudara con su consultoría para la PUCP sobre el diploma de género, con lo cual estoy muy feliz porque es un tema que me gusta y además creo que puedo ayudar a Rocío y de paso trabajar juntas que es algo que siempre disfruto. El martes fuimos a visitar a mi tía Martha a casa de Tasha, lamentablemente estaba mal del estómago por algo que comió, pero estuvimos conversando mucho rato muy bien. Tenía que tomarme fotos para poder ir a renovar mi brevete así que eso implicó un día más de espera. Al recoger mis fotos carnet aproveché de dejar algunas fotos digitales para imprimir porque no he impreso hace bastante, así pongo al día mis álbunes. El miércoles fui al hospital pero están suspendidos momentáneamente los exámenes médicos, hasta el 15 de enero en principio, así que fui en vano. Dejé mis papeles en la Embajada de Guatemala e igual me exigieron otros requisitos más que tenía que enviar por fax o correo, son muy estrictos. En la noche vi a Cecilia, a quien estoy apoyando con materiales y bibliografía para su tesis, disfruté mucho la conversación y me di cuenta que el diálogo también me permitió aclarar lo que quiero estudiar como doctorado. El jueves fui a recoger mi visa pero resultó que debía volver la otra semana porque sólo tiene vigencia un mes y para que no se venciera mientras estaba en Guatemala debo ir otra vez esta semana (plop). Pero aproveché que iba a San Felipe y pasé por el depa para ver a Boris, Ibis y hablar con Montse por teléfono. Me dio gusto hablar con Montse, pero me dijo “Hola mi niña” y se me quebró la voz, es que la echo mucho de menos. Conversamos un rato no más porque allá ya le cerraban el locutorio pero con la promesa de volver a hablar esta semana y esperando que se pueda colocar micro y cámara para la próxima, ella espera que los reyes con retraso le traigan su cámara digital. De ahí aproveché de pasar por la manicure y la pedicure ahora que puedo, porque luego de ama de casa no me dura nada y no entra en mi presupuesto, ni modo. Me encontré con Rocío que me dio los materiales para la consultoría y me mandó a transcribir un material. Pero ya no pude encontrarme con Mikaela que está también en Lima ahorita aunque haciendo algunas entrevistas, así que se nos cruzó el tiempo. El viernes me puse al día en varias cosas de Runa y en la noche vi a Inés, salimos a Miraflores a buscar una agenda para ella, encontró una bonita, lo malo es que luego nos dimos cuenta que era chilena (recontra plop). Comimos en el Pícolo un sándwich y unas cuzqueñitas. De ahí la acompañé a su casa y ella y Danilo me acompañaron a tomar el taxi. El sábado almorcé con mi papá y en la tarde visité a Hipólito y sus bebés. El domingo estuvimos todo el día con mi tía Martha, llegó tempranito a la casa, desayunamos humitas de queso, de ahí hizo el tour por la casa, vimos fotos. Salimos casi a medio día para el centro, dejamos el auto en el Gran Parque de Lima, de ahí pasamos al Museo Italiano a ver la exposición de esculturas de Dalí y Rodin, pero también habían de Renoir varias. Lo gracioso es que era la exposición del Soumaya, aunque creo que han comprado nuevas cosas porque vi varios relojes blandos que estoy segura no están en el Soumaya. Estuvo muy interesante, vale mucho la pena, sobre todo me gustaron mucho las esculturas de Dalí, no sabía que las hacía. Al salir hasta nos regalaron agua, nos vino a pelo. De ahí fuimos a la Plaza San Martín y paramos en el bar del Hotel Bolivar y tomamos un jugo. Seguimos por Jirón de la Unión, por la Plaza de Armas, por el Paseo Chabuca Granda y llegamos al Artesanal Santo Domingo. Luego almorzamos en el Club Unión pero estaba muy caro, no servían tanto y creo que no vale la pena, sólo lo vale los días de buffette que es viernes o los días de menú que es el resto de la semana. Pasamos al Mauri por el Pisco Sour, es un local bellísimo, pero sólo vendían eso, tomamos el turístico que no recomiendo, poco pisco y mucho dulce, pero tendremos que volver por el verdadero para hacer una comparación con el del Bolívar. De ahí fuimos a Barranco por picarones y todavía las golosas de mi mamá y mi tía Martha quisieron otro postre en Las Mesitas. De ahí dejamos en casa a mi tía Martha y a dormir para empezar la nueva semana.

martes, 6 de enero de 2009

Familia Guerrero García en Perú


El miércoles me quedé en casa avanzando mi ensayo para el seminario de frontera, pero no estaba nada inspirada y no pude adelantar mucho. El jueves vi a Inés en la noche después de tener ya un borrador coherente de mi ensayo y salimos un rato a San Antonio para conversar, luego pasamos por casa de su mamá para ver a Danilo. El viernes iba a ver a Luz en la nochecita pero me canceló porque será el aniversario de sus papás, cumplen 33 años de casados y les están planeando una fiesta sorpresa, así que tenía muchas cosas que preparar. También era la celebración por el doctorado de José Ignacio, pero Rodo ya no estaba con ganas de ir, felizmente hablé con Hochi y nos pudimos encontrar ese día, después de dos años y medio de no vernos. El sábado tuve una reunión de Runa en la mañana por la llegada de Beli para ver la continuidad de los proyectos, luego almorcé con mi papá y me fue a comprar mi regalo de navidad: unas zapatillas Merrell. En la noche fuimos al lanzamiento de un disco que ha hecho Abrahamcito en homenaje a un compositor peruano, estuvo muy interesante, es música contemporánea y a veces es rara pero la disfruté mucho. El domingo armamos el arbolito y envolvimos regalos con mi mamá, además de que organicé mi ropa para mudarme a mi habitación nuevamente, hice inventario de discos y guardarropa (para saber lo que tengo aquí y allá y no hacerme bolas). Almorzamos con mi tío Pepe, fuimos al Gramadal para quitarme el antojo del tacutacu con pescado que me quedé sin comer la semana pasada. Y de ahí regresé a avanzar con mi informe del fin del proyecto y mi otro artículo, para no estar tan apurada el lunes que tenemos reunión toda la mañana en runa de planificación y en la tarde tengo que acabar mi libro con Rodo, antes de la llegada de Rubén que es el martes a primera hora.

El lunes fue un día muy largo, estuve tratando de encontrar a Maggie y no pude, así que resolví con Rodo que el libro no podría salir para la fecha en que pensamos en un inicio. Pero igual ya lo dejamos listo y pudimos salir por una cervecita en la noche. El martes llamé a Gaby para saludarla por su cumpleaños. Y no pude recoger a Rubén porque felizmente me di cuenta de que mi brevete estaba vencido, así que mi mamá tuvo que ir en el auto por él al aeropuerto, si yo hubiera ido manejando me hubieran detenido el brevete y el carro, ufff. Con Rubén desayunamos en San Antonio y de ahí nos fuimos a Minka, fue una visita turística porque pudo ver varios productos y además tomar chicha de jora (que no le gustó). De ahí pasamos también a Metro por algunas compras. Almorzamos con el pleno de Runa en una cevichería cercana a la casa. En la tarde nos fuimos al depa a ver a Ibis y a Boris y de ahí nos juntamos con Danilo e Inés en Barranco con unas cervezas. El miércoles fuimos a desayunar con Rocío, a hacer algunas compras que nos faltaban y en la tarde a cocinar para navidad. Cenamos temprano y llegamos a las 12 muy cansados, así que a la 1 todos nos fuimos a dormir. El jueves visitamos a mi papá y comimos un rico ají de gallina que preparó para Rubén. De ahí descansamos antes de ir a recoger a los papás de Rubén al aeropuerto, otra vez con mi mamá porque yo no tuve tiempo de renovar la licencia en dos días. Con los papás de Rubén desayunamos con mi mamá, de ahí fuimos a caminar por todo el malecón, desde el parque María Reiche hasta Larcomar, donde nos tomamos un juguito. De ahí estuvimos en casa de mi papá, que les preparó un lomo saltado muy rico y en la noche nos fuimos al Brisas del Titicaca con mi tía Teresa y Yolanda que también nos acompañó. El sábado fuimos al centro de Lima, subimos al cerro San Cristóbal, comimos pollo a la brasa y nos fuimos al parque del agua. Al día siguiente salimos a Cuzco donde nos esperó un buen clima, llegamos a Machu Picchu sin problemas, paseamos y conocimos hasta cansarnos, aunque no me fue posible por cuarta vez subir al Huayna Picchu, ahora dan tickets a las 7 y 10 de la mañana y si no estás a esa hora no puedes subir. También tuvimos un problema con el hospedaje pero el taxista nos consiguió otro lugar al final de la avenida El Sol. El 31 sí llovió mucho y no podíamos ni salir del hotel, así que la recibimos tranquilísimos, pero el 1 llegamos a Lima, después de un breve retraso en el vuelo, y celebramos con ceviche y cervecita, todo muy rico, rematando con un paseito por la punta y un helado en la Speciale. Al día siguiente nos fuimos al turístico distrito de La Victoria para hacer compras en Gamarra, comimos en el barrio chino, pero ni a Rubén ni a sus papás les gusta mucho la comida china, así que ya no insistiré. En la noche paseamos por Miraflores, dejamos unos encargos en casa de la mamá de la jefa de Rubén, Mónica, que resultó una persona muy simpática así como su esposo. Y terminamos tomando un pisquito en La Rosa Naútica. El sábado fuimos a Mesa de piedra en Cieneguilla donde comimos un montón y todos quedaron muertos en la noche, quisimos ir a Barranco pero nadie se despertó. Pero el domingo después de ir al museo de antropología e historia, pasear por ahí, tomar una cerveza en el Queirolo, en la nochecita fuimos a Barranco, al puente de los suspiros y al malecón. El lunes estuvimos en el centro haciendo compras, almorzamos en El Bolivariano donde también pasó Alan García a saludar a nuestros invitados mexicanos y ya en la noche nos quedamos en casa con otro pisquito. Creo que el viaje les gustó mucho a los papás de Rubén y a Rubén que esta vez sí pudo disfrutar de Machu Picchu como es debido y esperamos que pronto puedan volver porque como siempre quedó mucho por hacer, comer y conocer.